Retrospectiva: Algo más que geometría. A tres años de la muerte de Ramón Vergara Grez


Retrospectiva: Algo más que geometría

A tres años de la muerte de Ramón Vergara Grez

  Por Paloma Rex


“En mi pueblo natal observando el cielo por las noches, me sentía invitado a unir las estrellas ubicándolas y relacionándolas a través de líneas rectas. La malla se iba tejiendo en la interrelación de micro y macro estructuras sígnicas, dando lugar a un generoso cedazo que abría millares de puertas para huir por el espacio integran en toda su extensión. A la vuelta de los años lo que había sido una curiosidad y entretenimiento, se ha convertido en un destino y un proyecto de creación e investigación plástica, que en el fondo me ha acompañado desde el comienzo”

Ramón Vergara Grez (Geometría Andina)

Este año no solo se cumplen tres años desde el fallecimiento del artista chileno geométrico Ramón Vergara Grez, sino que también se cumplen 60 años desde la fundación del Grupo de Arte Moderno Rectángulo (1955). Algo más que geometría, la primera retrospectiva pictórica del artista luego de su muerte, resulta ser una exposición que exhibe la evolución de su proyecto geométrico en 16 obras. La curatoría estuvo a cargo de Edith Vergara (hija de Vergara Grez) y de Arturo Cariceo (académico de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile). Ambos se basaron en citas del mismo artista para definir sus diferentes etapas y caracterizar su creación. Es así como la muestra se divide en tres partes o períodos, ordenados de forma cronológica.

La primera serie se titula Realismo metafísico (1954-1956), período en el cual el artista se aboca a la investigación del ordenamiento de los espacios en la composición pictórica, mediante trazados ortogonales que se asocian con figuras simbólicas que se repiten, tales como el huevo, el sol o el coliseo romano, y paisajes en los que se distinguen planos de tierra y de cielo. Todas estas figuras y composiciones contienen un significado metafísico, y funcionan como metáforas de su experiencia con el estudio y vivencia de la cultura de América Latina.

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Ramón Vergara Grez, El huevo en el coliseo.

 

La segunda sección está constituida por la serie “Las Lunas” (1960), la cual se centra en la cosmovisión andina, en los eclipses del sol y de la luna; en los colores que reflejan los astros en nuestro hemisferio, y su relación con el tiempo y el espacio que ellos ocupan. Justamente el espacio, en esta serie, resulta ser fundamental: es el protagonista de la composición. Vergara Grez toma como referente directo al artista norteamericano Barnett Newman, quien, mediante la utilización de líneas verticales, realiza un juego con los colores planos (y los pigmentos muy diluidos) que enfrentan al espectador a un vacío, a un espacio plano y misterioso, el cual resulta ser un fenómeno muy atractivo para el pintor chileno, a quien le interesa explorar la angustia que el espacio (interior y exterior) provoca en el sujeto; su relación con un cosmos inconmensurable. De esta forma, las obras que conforman la serie Las lunas, son lienzos en los cuales predominan circunferencias pintadas en bloque o atravesadas por líneas verticales y horizontales: son astros en un firmamento plano, en el cual los colores de fondo, sin matices, nos trasladan a lugares en el cielo que podemos reconocer: la noche, el ocaso, o el atardecer.

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Ramón Vergara Grez, Eclipse de día claro.

 

La última sección de esta retrospectiva corresponde Geometría Andina, proyecto en el cual el artista trabajó hasta sus últimos días. A mí parecer, este período es el más alucinante: el cromatismo es llevado hasta un punto sin precedentes en su plástica; el juego con los colores primarios e intermedios forman matices entre los bloques planos de colores, engañando a nuestra vista. La ortogonalidad aquí también es extrema, estratégica, racional y a la vez expresiva. En todas las obras descubrimos la magnitud de la cordillera: sus montañas, sus volcanes, su altura y solemnidad. Geometría Andina nos vincula con nuestra identidad nacional y latinoamericana más pura: aquello que nos rodea, que nos sofoca, nos protege y orienta. La cordillera no es solo un accidente geográfico, sino que también es un signo que nos pertenece como sociedad, que nos conecta con nuestro pasado precolombino, con nuestros pueblos originarios.

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Ramón Vergara Grez, Antes y después del sol y la luna.

 

Las obras de Vergara Grez son esas que uno tiene que ver en vivo para realmente verlas. Un fenómeno parecido al que pasa al toparse con las obras de Malevich: rastros y pinceladas que se pierden por completo en sus versiones digitales. El arte geométrico de Vergara Grez no es un arte geométrico matemático, racionalista, sino que se inclina por una variante expresiva, que pretende una serie de representaciones sobre el paisaje y la vivencia. Las delimitaciones entre los colores, las soluciones cromáticas, las pinceladas y la forma en que Vergara Grez pintó: todo eso es solo apreciable teniendo la obra a 50 cm de distancia. Es difícil aprender a ver y aprender la historia de nuestro arte cuando no puedes verlo (cuando sólo puedes acceder a las obras mediante reproducciones en catálogos antiguos en blanco y negro, o fotografías con mala resolución). La falta de una exposición permanente de arte moderno chileno, ya sea en una institución pública o privada, es un gran hoyo negro, un problema que debería resolverse para que la sociedad misma reconozca el arte que ha sido producido en su propio país. La adquisición o la exposición de nuestro arte es imprescindible. En este sentido, tanto la retrospectiva de Vergara Grez en el Museo Ralli, como la exposición de Guillermo Núñez en el MAC, resultan ser valiosísimas para nuestro patrimonio cultural. Ojalá la gente se sacara selfies con una de las cordilleras de Ramón Vergara Grez.

Gestión para la memoria: recordando a Vergara Grez

Poco tiempo luego del fallecimiento del artista, el año 2012, Edith Bolívar, viuda de Vergara Grez (quien es por ley la curadora general, legítima y definitiva de las obras de su cónyuge), entregó en comodato por diez años a la Universidad de Talca un total de 122 obras, con el fin de que fuesen expuestas en museos y galerías a lo largo del territorio nacional. Dicho contrato además estipula una serie de medidas y compromisos a cumplir por las dos partes pactantes: autoriza a la casa de estudios a distribuir públicamente imágenes de las obras, con la condición de que lleven el título y el autor que les corresponden. Además de esto, la Universidad de Talca se comprometió con la publicación de un libro con las imágenes de las obras de Vergara Grez, el cual será editado bajo el sello editorial de la misma universidad. Edith Bolívar, por su parte, donó 5 obras a la Pinacoteca de dicha casa de estudios, comprometiéndose a donar más en el futuro. Este contrato también establece a Edith Vergara Bolívar (hija de Vergara Grez) como representante legal de Edith Bolívar, y por ende, de la colección en comodato.

De esta forma, el contrato se constituye como un proyecto de difusión de la producción artística y de la relevancia de Vergara Grez. Algo más que geometría, se sienta sobre estas bases: reposicionar y recordar la importancia del artista en la plástica chilena y latinoamericana, y por supuesto, exponer el patrimonio artístico de la universidad talquina. El primero de estos dos objetivos no es inédito: ya hacia el año 1991, en un texto que fue incluido en el catálogo de la retrospectiva “Geometría Andina” (MNBA, 1997), Víctor Carvacho daba cuenta de la poca relevancia que la crítica e historia del arte chilena le otorgada a Vergara Grez, comenzando por las duras y muchas veces injustificadas críticas efectuadas por Antonio Romera o Jorge Elliot en diferentes medios de comunicación.

Mientras tanto, en la estación los Los leones (línea 1), bajo la iniciativa MetroArte, nos encontramos con un gran mosaico que cubre las paredes del andén de dicha estación. Ninguna placa nos indica su autoría: solo una tímida firma y el año en que fue instalada la obra en la estación (1993), escrita sobre los mismos cerámicos, con un plumón naranjo, casi imperceptible. En los últimos años esta obra se ha ido progresivamente deteriorando: los cerámicos se han desprendido y han revelado el color gris del cemento. Han habido intentos fallidos de restauración en el cual el color -elemento esencial de en la obra de Vergara Grez- no corresponde con los colores originales, e interrumpen las formas con matices que no corresponden, lo cual denuncia la falta de interés no solo por parte de MetroArte por conservar sus obras, sino que también el descuido generalizado que se ha producido desde las instituciones artísticas nacionales al tratar la importancia real de la obra de Vergara Grez.

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Estación Los leones, Línea 1, Metro de Santiago.

“Algo más que geometría” Restrospectiva de Ramón Vergara Grez

Museo Ralli Santiago

(Alonso de Sotomayor 4410, Vitacura)

22 de abril al 5 de julio

Entrada liberada

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