Al encuentro del olvido: Block Mágico en el MSSA


Al encuentro del olvido: Block Mágico en el MSSA


Por Diego Parra Donoso

“¿Acaso no nos roza un hálito del aire que envolvió a los precedentes? (…)

Si es así, entonces existe un secreto acuerdo entre las generaciones pasadas y la nuestra.

Entonces hemos sido esperados en la tierra.”

Walter Benjamin, Tesis sobre el concepto de Historia II, 1940.

Un recuerdo parece ser siempre algo difícil de atrapar, pues en cuanto es traído al presente, este parece diluirse en el aire, en su propia condición de mero espejismo de lo que algún día realmente sucedió. Por ello, desde que la humanidad existe que siempre ha tenido la necesidad de producir técnicas u objetos que permitan aferrarse de alguna manera al pasado. Hasta hoy, la memoria oral parece ser la manera en que las pequeñas cosas logran sobrevivir a las generaciones, sin embargo, el registro mecánico de lo pasado se ha convertido en el soporte hegemónico para nuestra débil capacidad de recordar.

La escritura como medio de registro ha sido también una manera de mantener vivo el pasado y su ejercicio se circunscribe a la Historia como disciplina. En ella, sin embargo, el pasado es leído siempre de manera parcial, pues no todo lo que pasó cabe en el papel y así como en la memoria, muchas veces lo que no conviene ser traído al presente es censurado o incluso borrado a partir de lo que ya se escribió. Escritura y borradura encierran entonces la pugna constante entre recuerdo y olvido.

El 10 de octubre, inauguró en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA) la exposición Block Mágico, con curatoría conjunta de Soledad García (Directora del CEDOC) y Brandon LaBelle (artista y teórico independiente). En ella, se exponen una serie de trabajos que van de Gonzalo Díaz, Juan Downey, Voluspa Jarpa, Rainer Krause y Eugenio Téllez, entre otros, los cuales intentan (o intentaron) explorar el vínculo que existe entre memoria y escritura, elementos que aparentemente, siempre estarían relacionados mediante el ejercicio de la Historia.

panorámicaPanorámica de la primera sala.

Quizá la única manera posible de abrir una exposición así, es referirse a Block Mágico (1985) de Gonzalo Díaz con Justo Mellado, el ya famoso documento que exploró de manera casi profética el texto homónimo de Freud mucho antes del fenómeno de la archive fever. Para esta exposición, se realizó una extraña instalación donde la imagen que Díaz repitió incansablemente en su libro es proyectada al muro y al mismo tiempo, se ubican algunas páginas de este. Lo extraño es sin duda alguna, el evidente problema que reviste exponer un libro como si fuera una instalación más en la sala, pues es incómodo para el espectador y finalmente, apela al público que conoce previamente la obra y no logra brindar ningún contenido nuevo para el espectador “neófito”.

Sin embargo, debemos entender el gesto que los curadores hacen con Díaz/Mellado como una suerte de arqueología del vínculo memoria-escritura-artes visuales, pues en la misma sala donde está Block Mágico, se ubica la instalación Tres formas de secretos (2014) de Voluspa Jarpa, episodio si queremos, mucho más actual y vigente –por la cantidad casi infinita de oportunidades que hemos tenido para ver cómo trabaja la artista dicho tema– que también explora la rúbrica antes mencionada, sólo que mediante la reflexión sobre la historia nacional, a diferencia de Díaz que explora su propia historia en su Block Mágico. No sería posible vincular aquí ambos trabajos en función de alguna herencia o legado, pues además la autora no lo ha manifestado así, pero es interesante establecer una línea de investigación que explore las relaciones entre obras que reflexionan en torno a un mismo problema a lo largo de nuestra historia reciente. El diálogo Díaz/Jarpa es entonces un artificio curatorial, uno que continúa su rendimiento al seguir recorriendo las salas y se extiende como colonizando trabajos ya realizados que aún no habían sido anexados al nuevo territorio del arte: el del archivo y la memoria.

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Block Mágico después de Díaz y Mellado.

voluspaTres formas de secretos de Voluspa Jarpa con Block Mágico de fondo.

Quizá la mejor anexión de todo el recorrido, ocurre en la sala contigua, donde se exhibe The Laughing Alligator (1979) de Juan Downey, video que utiliza el registro que el artista toma a partir de su estancia con los yanomami, aquella tribu que ritualmente come las cenizas dejadas por la cremación de sus muertos. En el video nos relatan un mito fundacional, donde se explica cómo el hombre obtuvo el fuego quitándoselo a un dios cocodrilo. Downey hace uso de la mirada antropológica, supuestamente objetiva, sin embargo la subvierte cuando explora en los yanomami su propia condición de sudamericano. Al intercalar imágenes occidentales con otras de los indígenas en similares poses, deja en evidencia dicha apuesta identitaria, pues visualmente superpone estas dos identidades que se funden en una sola imagen.

Aquí, el registro audiovisual que originalmente servía como método de observación y estudio es utilizado para registrar –como dice Julieta González– la misma transformación que el sujeto latinoamericano (Downey) sufre cuando entra en contacto con los yanomami y al final, con su propia identidad desplazada de mestizo. El viaje exploratorio en la selva venezolana es inscrito a través de las nuevas tecnologías en una plataforma que puede ser reproducida cuantas veces se quiera, de alguna manera, la supuesta pérdida de recuerdos que veíamos con Freud y su block mágico aquí no puede tener lugar, Downey hace evidente algo que hoy nos parece una perogrullada: en la contemporaneidad todo es eventualmente archivable y con ello, surge la promesa de que nada quedaría en el olvido.

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The Laughing Alligator.

Otra interesante obra que aparece en la exposición, es La geografía (2014) de Enrique Ramírez quien trabaja sobre el concepto del mar, vinculado siempre a la noción de vastedad y en el caso de este artista, con un paisaje inexistente. En esta video-instalación, Ramírez recurre a la historia de Marta Ugarte, la militante comunista que luego de ser torturada, asesinada y lanzada al mar por la DINA en 1976, apareció en una playa de Los Molles ante lo cual los medios de prensa armaron un montaje periodístico para hacer pasar el caso como un crimen amoroso. Con ello, de alguna manera el artista intenta darle forma a ese concepto abstracto del mar, vincularlo a nuestros propios recuerdos de tal modo que este adquiera una forma en la imaginación: para nuestra historia reciente, por ejemplo, el mar podría ser entendido como una gran fosa común donde aún hoy descansan los restos de muchos detenidos desaparecidos. En este sentido, Ramírez reflexiona sobre la inscripción histórica de imaginarios, que al igual que los recuerdos, pueden ser olvidados pero nunca eliminados del todo.

geometríaLa Geografía.

Entre la sala de Díaz y Ramírez se encuentra el video de Catalina Bauer Panacea (2012), en el vemos a la artista realizando una serie de acciones que simulan el amasado de pan en el vacío. El video nos recuerda inevitablemente a Semiotics of the Kitchen (1975) de Martha Rosler, específicamente por la mímica de acciones asociadas a lo femenino en la cocina. Sin embargo, el trabajo de Bauer parece tener que ver más con el poder evocatorio de dichos movimientos y no tanto así con alguna crítica a los roles de género. En este caso la coreografía inventada por Bauer debe poder llevarnos a nuestros propios recuerdos relativos al amasado de pan, en este sentido, un trabajo como este se vincula con la curatoría mediante la capacidad de evocar que antes mencionamos, es decir, de hacer emerger recuerdos que no estaban presentes en la conciencia del espectador. Ahora, que el vínculo a nivel conceptual funcione, no quiere decir que en el recorrido en sala se repita la situación, pues a primera vista este trabajo no guarda mucha relación a nivel formal y de contenido con los trabajos que le rodean. Quizá el vínculo al estar tan fundamentado en una respuesta teórica pierde de vista la transparencia que el espectador “no iniciado” muchas veces requiere.

Finalmente, el trabajo quizá más inquietante y a su vez, enternecedor es el de Rainer Krause Lengua local 2: txt/contxt (2014), donde el artista trabaja a partir de los idiomas de dos pueblos originarios que se encuentran a punto de desaparecer ante la inminente muerte de sus hablantes, los Kawaskar y Yaganes. Como sabemos, el habla es una forma de inscripción, en ella residen las historias de nuestra gente y con ello, la forma que le damos al mundo para comprenderlo. En el lenguaje se encuentra toda nuestra cultura, nuestra cosmovisión y en ese sentido, la desaparición de un idioma es la muerte de todo un mundo.

rainerLengua local 2: txt/cntxt.

rainer2 Lengua local 2: txt/cntxt (detalle).

Krause registra la voz de Cristina Calderón, la última hablante del idioma yagán, quien relata la leyenda del lobo de mar, al lado de la grabación se sitúa una traducción al español de dicha historia, sin embargo su lectura no es fácil, pues el yagán no puede ser traducido fielmente al español. Hay una parte de dicho lenguaje que es ininteligible para quien no comparta ese idioma, por lo que la señora Cristina Calderón al ser la última hablante sólo puede exhibir ese mundo entero que carga consigo misma. De este modo, la obra simboliza el absurdo del registro compulsivo que hoy en día nos afecta, pues a pesar de poder guardarlo todo (imágenes, texto, audio, etcétera) hay muchas cosas que no tendrán utilidad para el futuro, como el habla yagán o kawashkar que aunque se guarden infinitas horas de relatos nunca podrá ser comprendido en su totalidad por nadie. Krause de alguna manera musealiza esas culturas quizá en un afán melancólico o hasta patrimonial, pero al mismo tiempo exhibe el absurdo de su acción.

Block Mágico se constituye como un experimento mediante el cual, el pasado adquiere una nueva forma que no necesariamente es la escritura tradicional o el registro “objetivo”, sino que más bien, la de un medio plástico que los artistas pueden manipular a su antojo. De alguna manera, con la cantidad de métodos de registro existentes, la idea de un pasado intocable, inmutable e incluso sagrado –que no puede ser cambiado por nadie– pierde validez, pues en la época de la post producción, todo puede ser trabajado desde la ficción, o como dijo un surrealista, en función del descrédito total de la realidad.

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Block Mágico – Curatoría de Soledad García y Brandon LaBelle

Museo de la Solidaridad Salvador Allende MSSA (República #475)

Desde el 10 de Octubre hasta el 25 de Enero.

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