Falsa Modestia de Ignacio Gumucio, una reflexión en torno a la pintura y el contexto contemporáneo

 

por Danae Díaz e Isidora Sims 


 

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Lamentable, por Ignacio Gumucio.

 

En el Museo de Artes Visuales (MAVI), desde el 5 de abril hasta el 5 de junio, se encuentra en exposición Falsa Modestia, décima muestra individual de Ignacio Gumucio. La muestra ofrece un total de 28 piezas de pintura que emplean variadas técnicas en sus respectivos soportes materiales, y que además, incluyen elementos como madera aglomerada, óleo, barniz, esmalte, lona, látex, madera, tela de algodón, cuerina, fotocopia e incluso hierba mate. A su vez, la sala audiovisual ofrece una película, Tesitura académica, y siete cortos de la autoría de Gumucio como Esto de la fotografía (con Gonzalo Aguirre), Ir al pueblo (con Álvaro Díaz), Los dos hermanos (con Pier Stockholm), Realismo lunar (con Gonzalo Aguirre), Santiago Intercambiable (con Gonzalo Aguirre), Clic mental (con Luis Cociña) y Esto de la fotografía (con Carolina Saquel); los que fueron realizados entre los años 2014 y 2016, recibiendo el apoyo del Fondo Nacional para el Desarrollo de las Artes FONDART, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile.

Su obra contempla pinturas de paisaje, retrato y también alegorías, todas categorías tradicionales de la representación artística. Sin embargo, al leer los materiales con los que la obra ha sido producida y comprendiendo el alejamiento que existe entre estos y la tradición pictórica, vemos que se pasa a una materialidad de carácter industrial y cotidiana, alejándonos de la pintura académica. Así, surge la idea de que no se trata de una obra seria, solemne y falta de humor, sino que Gumucio nos presenta su obra con materiales de uso específico para trabajos industriales, lo que representa de algún modo el jugueteo y la experimentación del artista.

Bien podemos dar cuenta de que hay un humor que recorre o atraviesa las obras de Gumucio, que creemos, no se define mediante el recurso del chiste o de querer hacer reír al espectador, sino que respondería a una disposición de animosidad que se desarrolla en el trabajo material de las obras: el afán de experimentación resulta en un cambio anímico de las obras que componen la muestra: la falta de seriedad material (ausencia de materiales tradicionales, convencionales o indicados para la práctica artística de corte más académico) introducen al espectador en una reflexión por el juego e integración del soporte artístico.

La película (Tesitura Académica) que nos presenta la muestra, de alguna manera encarna en otro soporte ese humor y el juego material de los soportes y las técnicas. Así, la mueca se encuentra de algún modo direccionada a la pintura tradicional y busca un nuevo estatus para esta práctica que podría pensarse (y suele pensarse) un tanto conservadora. Sin perjuicio de lo anterior, hay una sonrisa traviesa esbozada hacia la educación artística y cómo se vende la misma en tanto presenta problemas que hoy vemos en las fábricas de artistas que levantan las universidades del país. Así, se muestra a un profesor incomodado con el contexto institucional que involucra la enseñanza del arte en la actualidad.

La exposición, entonces, se vuelve una instancia para reflexionar sobre la pintura en el contexto contemporáneo, siendo la consideración del material o soporte artístico un eje fundamental para pensar el arte desde dicho contexto. Así, Gumucio nos inserta en una exposición con nuevas aristas y perspectivas, que si bien emanan de un hombre que se encuentra consagrado en la escena artística chilena, viene a dinamizar un aburrido y acartonado circuito con una risotada en el soporte pictórico.

En suma, la pintura de Gumucio es una forma de más de plantearse a la pintura fuera de los límites del óleo, del pincel y del marco. Aún cuando ya se han hecho experimentaciones en el área y bien se ha hurgado en las posibilidades de la pintura, la reflexión de Gumucio, la transformación de su técnica, pasa principalmente por un desafío a la pintura, extremando sus posibilidades, mirando de reojo a la educación artística y la concepción más tradicional de la enseñanza de las artes (la relación profesor-discípulo), haciendo aparecer en su trabajo un espacio de cuestionamiento tanto institucional (recordemos que Tesitura Académica transcurre dentro de este ambiente) como pictórico.

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