Naked Ambition de María Karantzi en LOCAL Arte Contemporáneo


Naked Ambition de María Karantzi en LOCAL Arte Contemporáneo


Por Gastón J. Muñoz J.

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While all the others are praying, María Karantzi, 2014, bordado sobre arpillera, 110,0 x 6,0 cms. Foto por Esteban Vargas para LOCAL Arte Contemporáneo.

 

En el conversatorio con la artista del día 14 de septiembre, la palabra feminismo causa una suerte de rechazo. No es primera vez, sin embargo, que se la atribuye este ismo a su obra textil. Consideramos su trabajo en banderas de jacquard digital, tal como Keep the fuck out (Galería YONO, Santiago, 2010) o en el empleo experimental del celofán tanto en Carnival (HangarNekoe, Santiago, 2012) como en Naturaleza Muerta (para la exhibición Alzheimer en Parque Cultural de Valparaíso, 2012).

While the others are praying es el punto más lúcido de esta muestra, el más provocador. La artista comenta respecto de la diligencia del bordado, en especial sobre el tiempo que se invierte en su producción. De aquí nacen dos líneas analiticas que deben considerarse: el valor de cambio de la superficie bordada en el mercado del arte, al igual que el valor de uso propio del avalúo especulativo que presta el galerismo a la obra de carácter conceptual. Es interesante el exhibir bordado, particularmente a través del galerismo de arte contemporáneo, en el mercado del coleccionismo. Esta pieza estará en exhibición en el la feria Ch.ACO 2014 junto con LOCAL Arte Contemporáneo.

El arte textil es una de las últimas trincheras en la diferenciación entre artes decorativas y bellas artes; binarismo descartado bajo la heteronomía de la producción contemporánea. El bordado conlleva una carga simbólica en la escena chilena o latinoamericana paralela a la boga del retorno técnico en la producción norteamericana y europea; ambos lugares emplean la apropiación –muchas veces geométrica– de los lenguajes decorativos. Dentro del campo de la teoría de las artes en Chile, fue Ramón Vergara Grez, quien en la época posterior al Grupo Rectángulo, vincula lo decorativo con lo propio del segundo momento del arte geométrico, que se caracteriza por “la exploración del espacio (…) y el rompimiento definitivo con el mundo circundante.”[1] La condición decorativa de la práctica textil, sumando la extensión de su proceso de elaboración, permiten el efecto artístico de exhibir visualmente la lentitud propia de su temporalidad.

El textil se desempeña simultáneamente en prestancia visual-ilusionista, ligado a lo representacional, y volumétrica, ligado a la materialidad del trenzado. Esto es particularmente explícito en la relación que hace la indumentaria entre textil y cuerpo. El textil es un medio de apropiación psicológica que detiene todo movimiento evitando la arrogancia icónica de lo fotográfico; bajo su condición táctil de temporalidad presente. Sin embargo, es particularmente notable cuando lo textil emplea lo icónico –en el caso de While all the others are praying se cita a la prohibición mediante la reproducción de una cinta delimitadora– explotando su potencial pictórico-decorativo provisto por su condición axiomática [2]. Lo axiomático del arte textil se caracteriza por su conciencia apriorista de la muralla, el suelo o el organismo arquitectónico para el cual se desarrolla, sobre todo en comparación con la pintura como el medio privilegiado por la historia del arte hegemónica desde su época de caballete.

La intermitencia serial entre amarillo y negro es una apropiación cultural de la biología del peligro, que es la prohibición semiológica, concepto utilizado por la artista. La cinta demarcatoria o delimitadora es un ícono de orden público, que incita a dividir o contener el tránsito de los cuerpos cívicos. En opuesto al presupuesto contemplativo del espacio de arte, la cinta delimitadora es portadora de la temporalidad de la exclusión. Esta propuesta instala la pregunta por la prohibición en el espacio de la galería y su relación con el tránsito público.

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Mil Mal, Cien Bien, Ivo Vidal, 2011, bordado sobre arpillera, 77,0 x 77,0 cms. Foto cortesía de Galería D21.

 

While all the others are praying es particularmente estimulante al contraponerse con la arpillera Mil Mal, Cien Bien de Ivo Vidal. Originalmente elaborada para la muestra Trabajos de Campo para Espacio Flor entre el 19 y 24 de noviembre de 2011, esta obra es lo que aparenta: “estrategias y diseño de imágenes corporativas dentro del espacio público.” [3] Mil Mal, Cien Bien fue recogida por Gonzalo Díaz para Comité central de la pintura chilena en la Galería D21, entre el 21 de agosto y 17 de septiembre de este año.

Vidal, desde su condición masculina, aborda el recurso del bordado bajo una operación similar a la de Karantzi. Su bordado explora una estética kawaii, al construir las figuras de los gráficos con líneas económicas y planos sólidos de color en disposición simple y tierna, al igual que el marco de línea segmentada. Lo mismo ocurre en sus arpilleras bordadas para Lo que el Pueblo Sabe y lo que se Sabe de Él (Galería Armada, 2013), donde se distancia del objetivo de difundir iconografía corporativa dentro de un imaginario popular al proponer, en su lugar, modelos de estructuras moleculares con tenues graduaciones de color, desligándose, en parte, de lo paródico. En ambos casos, el interlocutor de este tráfico estético es el espectador burgués de los espacios de arte contemporáneo. Tanto Vidal como Karantzi emplean el medio textil de manera crítica frente al espacio de exhibición, extendiendo lo arquitectónico del mismo medio (lo axiomático de la condición decorativa) hacia los fenómenos sociales que acontecen en ellos.

Lo poshistórico en el arte, apropiándose del discurso de Danto en su Después del fin del arte, habla de la operación de algunas de las obras contemporáneas por sobre la sentencia estilística. No es gratuita nuestra postura feminista ante el arte textil, fácilmente atribuible a la falacia historicista que rescata el oficio como femenino. En su lugar, apelamos a la otredad narrativa de la operación artística concreta: el tráfico simbólico de la exclusión hacia la pretensión atemporal del espacio de arte, bajo el medio de captura del bordado.

El miedo al ismo es el miedo al mal empleo del ismo o a la masturbación teórica. La obra de María Karantzi es evocadora, reflexiva y una tangente curatorial izquierdista de nuestras ambiciones peatonales.

[1] http://www.artistasplasticoschilenos.cl/generacion.aspx?itmid=1732
[2]  “[E]structuras axiomáticas, hay alguna clase de intervención en el espacio real de la arquitectura, a veces a través de la reconstrucción parcial, y otras a través del dibujo…” en Rosalind Krauss, “La escultura en el campo expandido” (1979) en La posmodernidad, Hal Foster ed., Kairós: Barcelona, 2008,  p. 71.
[3] Comunicado de prensa de la muestra.


“Naked Ambition” de María Karantzi
LOCAL Arte Contemporáneo (Av. Italia 1129)
Desde el 3 de septiembre del 2014.

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