(Outros) Fundamentos – Pensar todo de nuevo

Aline Motta, (Outros) Fundamentos #1, 2017-2019, Fotografía, Impresión inkjet sobre papel de algodón
70 x 125 cm.

Por Aránzazu Zalvidea

Pensar todo de nuevo es la propuesta que nos hace la exposición virtual curada por Andrea Giunta y convocada por la galería Rolf Art de Buenos Aires, Argentina.  Inicialmente esta exposición estaba pensada de manera presencial para abordar “los síntomas de un mundo exhausto” y el feminismo bandera de lucha que ha encabezado las manifestaciones sociales en Latinoamérica y en el mundo. Ya llegada la pandemia, tanto las temáticas abordadas por la exposición como el nombre que lleva esta, resultan claves para hacer provechosa una instancia tan compleja como la que cruzamos a nivel internacional: una pandemia mortal y contagiosa, un sistema económico que va en desmedro de garantizar el bienestar social, un confinamiento que ha aumentado los niveles de violencia hacia las mujeres dentro del mundo doméstico, los femicidios, la desigualdad visibilizada hasta para los que no querían ver. Pensar todo de nuevo se vuelve menester en un contexto internacional como este, donde no cabe la posibilidad de hacernos los locos ante tanta barbarie patriarcal que se lleva viviendo por generaciones y que una pandemia, como el coronavirus, la vuelve aún más nociva y legible.

Andrea Giunta, en su texto curatorial, nos invita a ser parte de estas reflexiones, pero por sobre todo, a preguntarnos sinceramente “¿A qué estado del mundo queremos volver?” luego de ya terminado este proceso de confinamiento y de futura “normalidad”. ¿Realmente queremos seguir manteniendo las estructuras en las que hemos habitado y de las cuales hemos sido parte?

(Other) Foundations – (Outros) Fundamentos es el nombre de la obra que nos presenta la artista Aline Motta dentro del capítulo IV de la exposición llamada Memorias que son presente, en el cual a través de un registro audiovisual nos devela su experiencia durante el viaje que realizó a Nigeria, país del cual vinieron la mayoría de las personas que fueron esclavizadas en Brasil, el país natal de la artista. El viaje le otorga la posibilidad de reflexión y de experienciar sensaciones múltiples como la pertenencia, la herida dejada por la esclavitud brasileña, la vivencia de su cuerpo con una catalogación diferente a la que recibe en su país. En el registro de su viaje Motta nos insta a observarla en primera instancia sobre un bote en medio de un lago, donde se envuelve con el paisaje y con los niños jugando dentro del agua que gritan la palabra oyinbo cada cierto tiempo (Oyinbo es la denominación que se le da a una persona considerada blanca en Nigeria). Aquí es donde la artista se sorprende del contraste: es considerada preta (negra en portugués) en Brasil y blanca en Nigeria. Luego nos presenta imágenes del atardecer y su oscuridad progresiva, el espejo solitario sostenido por una mano anónima, el centro de la ciudad con una multitud de personas transitando, el sonido de su voz reflexionando sobre la conexión que está buscando, la conexión de las personas que habitan esa tierra de la cual proceden sus ancestros. La búsqueda constante de su origen: Si ellos realmente me pudiesen ver, ¿ellos se podrían ver? se escucha entonces. A veces, conseguimos volver al lugar de donde vinimos reflexiona y luego nos expone la demolición de una casa familiar de la cual solo queda un terreno baldío. La búsqueda de los Orixás pertenecientes a la creencia yorubá presente en Brasil, una religión creyente en diversas deidades de la naturaleza, propia de las culturas africanas y afrolatinoamericanas. En Nigeria, para su sorpresa, se encuentra con Jesús, Jesús-nagô. La evangelización. Jejé, Jejé-nagô, Mojubá, Laroyê son palabras yorubá que se escuchan durante el recorrido audiovisual. Nombres étnicos que se daban entre tribus africanas como son Nagô y Jejé, saludos que se hacen al orixá Exu como Laroyê, canciones dedicadas a Exu que pronuncian la palabra Mojubá. Jesús está y los Orixás también. La naturaleza los cobija a todos. Las creencias se envuelven y conviven. El sincretismo nigeriano no se diferencia tanto del brasileño, pero la artista en un probable sentimiento ingenuo de encuentro con ese origen puro, se asombra al encontrarse con un fenómeno probable. Ambos países han sido históricamente parte de los colonizados y evangelizados por creencias y países ajenos. 

 

Aline Motta (Outros), Fundamentos #2, 2017-2019, Fotografía, Impresión inkjet sobre papel de algodón, 70 x 125 cm.

 ¿Qué se esconde tras el reflejo presente en los espejos, en el agua, en las personas nigerianas? La acción de reflejar: devolver la imagen de un objeto. El espejo que toma en su mano y que le devuelve la imagen del paisaje, el reflejo del rostro de un lugareño, Río de Janeiro, Lagos, la imagen de su cuerpo devuelta por otros cuerpos presentes, el río y el mar que los separa y los une a ambos países: Brasil y Nigeria. El dolor contenido de un destierro y esclavitud forzados. Un pedacito de sangre que los une. 

El registro audiovisual propuesto nos expone a esa experiencia personal y particular de la cual la artista y sus antepasados formaron parte, al igual que una gran cantidad de la población brasileña y latinoamericana. Es un relato que se inscribe en la memoria aún reciente de lo que significó la barbarie de la esclavitud como mano de obra gratis, cuerpos violentados constantemente y personas extraídas de sus tierras originarias que fueron reducidas a la miseria y la deshumanización gracias al capital. Brasil fue el último país en América Latina en abolir la esclavitud en el año 1888, donde entre el siglo XVI y XIX llegaron más de tres millones de personas esclavizadas desde África para trabajar en minas de oro, cafetales y plantaciones de azúcar. En esta historia heredada por generaciones la artista logra a través del viaje transmutar esa experiencia e indagar en lo esencial de su constitución tanto racial,  personal y familiar, logra también evidenciar los contrastes y similitudes que en la actualidad comparten ambas culturas. En su obra utiliza el espejo como elemento de reflexión, el viaje como cambio de estado que afecta la memoria y el cuerpo, el sincretismo experimentado en ambos países, se tornan elementos fundamentales para comprender y empatizar con la sensibilidad, la poética y la historia que nos expone Motta. Su relato y su visión quedan totalmente evidenciados, de los cuales se desprende la delicadeza y el cuidado con el cual abordó la realización del video con esta temática tan íntima, universal y contingente: la identidad, el origen, las raíces, lo heredado por generaciones, la migración, la crisis de los modelos extractivistas, el desplazamiento de los cuerpos por fines económicos. 

 

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