TERRITORIOS SUPLANTADOS


 Sala de Arte CCU "Traducción Local"

Acerca de la exposición Traducción Local, de la artista nacional Isidora Correa, ganadora del segundo lugar de la Beca Arte CCU 2011. Exposición que permanecerá abierta al público desde el 23 de Julio al 10 de septiembre de 2013.

I

Cuando pensamos el arte en su dimensión política pensamos, indefectiblemente, en su relación con el poder. La pregunta que se desprende es: ¿de qué manera el arte toca o entra en contacto con éste? En el contexto contemporáneo de las artes visuales, toda capacidad o rendimiento de la obra, llamémosla «política», parece ineficaz a la hora de influir de forma real y concreta en el plano de lo político, es decir, del orden social. Más allá de la calidad de cualquier estrategia plástica, el gran muro que la obra de arte no es capaz derribar, y que en su inclinación hacia las prácticas político-sociales la vuelven un acontecimiento inadecuado o impotente, continúa siendo, invariablemente, la revolución hacia las formas mecánicas de la técnica, con todas las derivaciones y conquistas que ésta implica.

En ocasiones, aquel compromiso con el mundo real parece ser una exigencia que rebasa las posibilidades y condiciones del arte en sus términos más amplios. Pero si una obra es por sobretodo lenguaje visual, es imposible entonces desvincularla del terreno político, al menos en lo que respecta a su propia historia, vale decir, la preponderancia de ciertas prácticas y formas de entender el arte en desmedro de otras. Sin embargo, existe una característica, más superficial, y por la misma razón más palpable, que hace incuestionable su relación e implicancia con el poder. Se trata del amparo y sustento que éste ofrece al avance de la producción plástica. El poder, por tanto, no sería desde este punto de vista un objetivo a alcanzar, sino más bien aquello que posibilita la vigencia del arte. Esta garantía no sólo transforma a la obra en objeto de exclusividad, sino que además perpetúa la distancia que la separa de los territorios donde dicho poder conserva imperturbable su dominio. La ilusoria capacidad para incidir sobre los aparatos de control social, o la toma de posición a través de su complicidad con el espectador, no escapan del círculo de la intención de la cual surgen, y esto no tiene que ver con la efectividad o coherencia política de la obra, sino con sus facultades materiales y de recepción. Sin duda esta insuficiencia representa una de sus más grandes fronteras cuando se piensa el arte desde una perspectiva política, y es de hecho la que lo ha proscrito a aquel sitio residual que hoy ocupa dentro de la sociedad.

II

Mientras que para el arte es indispensable un público que se acerque a la obra, el mercado, por  el contrario, a través de los medios masivos y la publicidad, va por sí mismo a su encuentro. El contraste entre la producción artística visual y esta contraparte, es decir, las imágenes desplegadas por los instrumentos del capital, es el más vivo ejemplo de su pervivencia como objeto de exclusividad mercantil. Mientras la artista Isidora Correa exhibe su trabajo Traducción Local en la Sala Arte CCU, la misma empresa se hace parte e ingresa imperceptiblemente a nuestras vidas en forma de objetos e imágenes de consumo. La mencionada exposición consiste en una propuesta visual que se circunscribe, justamente, a estas lógicas de poder y resistencia propias del escenario de homogenización transnacional y cultura global contemporánea.

A diferencia de otros de sus trabajos, esta muestra de Isidora Correa involucra un acercamiento y contagio entre dos realidades claramente reconocibles, pertenecientes a dos polos dispares y discrepantes dentro de las estructuras del mundo moderno. Está, por un lado, el influjo global, introducido a través del modelo desechable de la mercancía industrial, y por otro, aquellas tendencias locales que conservan la autonomía y particularidad de su trabajo artesanal. La artista toma estas manufacturas, las que han logrado conservar su aislada especificidad gracias a una resistencia que viene dada más por la distancia geográfica que por una lucidez respecto a la propia tradición, poniéndolas en tensión con el diseño de aquellos productos asociados a la vida industrial. Traducción Local, entonces, hace confluir en un mismo objeto el diseño de productos desechables, identificables por su uso doméstico, y la técnica y materialidad de trabajos artesanales característicos de zonas específicas del territorio nacional. Por medio de esta combinación desajustada e incongruente entre lo global y lo local, la obra resalta aquellas problemáticas connaturales al desarrollo de la técnica y su avance desmesurado.

 Botella de Roca Volcánica

Lo que hoy en día experimentamos es la pérdida total de identidad del objeto, tanto de su procedencia como de su imagen misma. La reproducción idéntica e ilimitada desmantelaría en éste toda particularidad, convirtiéndolo en un elemento estrictamente funcional y de corta vida. En este punto, la investigación que Isidora Correa lleva acabo es clave para comprender el origen de su propuesta visual. La artista realiza un recorrido que la lleva a depositar su atención en ciertas instancias donde aquellos objetos recobran su valor práctico como material para nuevos usos. Este acto de revalorización o reasignación que las distintas culturas locales realizan es reproducido luego por la artista, integrando en dichos objetos una tradición distante y suplantando su propia condición natural por un renovado valor estético. El trabajo de Isidora Correa nos pone, de este modo, frente a una poética que visibiliza, a partir de un pequeño y sutil gesto de hibridación, la expansión de una cultura global única y coercitiva.

 Diego Maureira


Sala de Arte CCU

Av. Vitacura 2680, Las Condes. Santiago – Chile.

“Traducción Local” de Isidora Correa.

23 de Julio – 10 de Septiembre de 2013.

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