De habitar en uno y/u otro lado

C R Ó N I C A

De habitar en uno y/u otro lado

 

habitarimages
Avenida Ossa #2231, La Reina / Sazie #2065, Santiago Centro
Pantallazo en Google Street View

______________________________________________________________

¿Habitar? Sí. Todos habitamos algo. ¿Hablar del habitar? ¿del cómo, del porqué?

Podríamos decir que habitamos como nos enseñan a habitar. Y nos enseñan a habitar donde estamos habitando. Para pensar estos actos debemos generar una distancia, y esto es lo que se proponen algunos de uno y de otro lado de la vereda. Alumnos de Artes visuales de la Universidad de Chile, y también de la PUC; los primeros escogen la sombra de la noche en su expo “Prestado”, en el “Gabinete del Doctor Sazié” (que está en Sazie #2065, Santiago centro) un día viernes 14 de junio; los otros prefieren la luz del día siguiente, en la expo “Hay alguien en casa”, en una casa, valga mucho la redundancia, ubicada en Avenida Ossa #2231, La Reina, pasado Príncipe de Gales al norte.

Lo interesante resulta –a mi modo de ver– de las comparaciones posibles entre una y otra exposición, donde estas casi oposiciones desarrollan una poética que además de mostrar un interés similar, nos revelan tanto una forma de hacer como una actualidad de producción. Me parece importante también, en general, observar las iniciativas que surgen de los talleres, de los “principiantes”, de nuestros pares. Y no es por una preferencia particular, sino porque es lo que comienza, los orígenes de algo que puede llegar a ser. ¿Por qué no estar allí y hablar de eso?

1. La bienvenida incluía frutas secas, aceitunas y cerveza en lata. El galpón-casa –que es una de las cosas que parece– es cerrado, sucio, prestado. Fue prestado, no otra cosa. Y en el día de inauguración, la hora escogida para la apertura tiende a acompañar el discurso: la noche tiende a ocultar más, ensombrece y abraza con cuerpo frío. Una jornada, de sólo un par de horas de exposición, se presenta como una oportunidad. Pareciera que se ofrece como una iniciativa no muy apetecida… Se genera un espacio precario, aunque los personajes principales, los artistas, comparten un origen común. Eso es suficiente para que en el espacio y tiempo quede la firma, una que está en la pared, en el techo, en una pantalla encendida que molesta un poco. La poca luz, la luz desde abajo, la de una proyección fantasmagórica, es una luz que no alumbra, que no nos hace ver mejor, no está pensada en eso. La luz es la presencia de alguien, o de varios, y nada más. Y las casas de perro de afuera, si no me dicen no me doy cuenta que son parte de la expo.

2. Al otro lado de la vereda, una casa des-habitada, luego re-apropiada para re-significarla. Des, re, re. El habitar como ocupar un espacio anterior a uno mismo. Una de las primeras obras a la vista es haber cerrado (una acción filmada y reproducida en una pantalla) el agujero de una ventana rota, con yeso blanco. La ventana estuvo así, fue apropiada, devino un site-specific. Limpieza, pulcritud, una fina terminación. Luz de día que rebota en paredes blancas, un piso flotante que sólo acusa su reciente instalación. En las paredes del segundo piso se dispusieron algunos planos, bien dibujados con líneas rectas, curvas… líneas al fin y al cabo; un muy buen trazado, muy bien delimitado. Hay pinturas, dibujos, escultura, grabados, textiles, con temáticas referidas a la vida de casa, o de al menos lo que se supone que hay en ella. Como invitado puedes sacar una botella de agua vitaminizada, luego cocktail y vino de honor.

* * *

“La casa nos genera y es generada por su morador (…)”, dice el texto en el folleto-catálogo de la exposición “Hay alguien en casa” (que, a propósito del lugar, la autora es precisamente del otro lado). Coincido completamente con esta afirmación; es como cuando reflexionamos sobre el lugar desde donde miramos cuando pensamos en cómo habitamos. Ideología, perspectiva, y luego el ordenamiento de lo dispuesto: una pequeña política. Exposiciones tipo site-specific, ambas, como pensadas en su tránsito, en el tiempo, en el momento, de lo que tiene de temporal el habitar, de la invitación al hogar, y no a una exhibición permanente.

La inauguración es entonces puro tránsito, y ha sido propuesta como tal. Una apertura como acto, uno efímero –donde ambos conceptos comparecen como sinónimos–, como una visita, donde nosotros somos simples invitados, y también la iniciativa de mirar muy atentamente podría ser incluso algo mal visto por el anfitrión.

Y las comparaciones me resultan difíciles de abandonar, porque tienen que ver con lo que siempre se ha dicho de una y otra escuela, y que podrían ser prejuicios quizá; la PUC siempre limpia, ordenada, funcionando perfectamente; la Chile siempre precaria, sucia, desparramada. Ahí estuvieron dos exposiciones consecutivas, una un viernes, en Sazié, la otra un sábado, en Ossa. Las dos duraron sólo su jornada de inauguración, y las dos son generaciones en emergencia. ¿Cómo no comparar?

Los modos de producción acusan la diferencia, acusan que habitamos distinto, que discutir el habitar sólo se hace desde donde se habita, que no podría existir una pretensión de universalidad en un primer acercamiento.

* * *

Con esta mirada simple sobre las exposiciones sólo pretendo tocar la superficie de lo que quizá quisieron provocar los artistas de cada bando en sus fugaces espectadores, pero las coincidencias, diferencias y paralelismos me resultan al menos destacables, por lo que con esta divagación sólo queda en evidencia lo mucho que queda por decir.

Por Deivid.

______________________________________________________________

Artículos recomendados

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *