Papas crudas pero llenadoras


Papas crudas pero llenadoras


Por Fernando García

Unas semanas antes de que el Papas Fritas expusiera “Ad Augusta per Angusta”, una compañera del colectivo del que soy parte me contó lo que el mismo Papas ya le había contado a todos los integrantes del colectivo en una reunión de la que me ausenté: que el año pasado se metió en la toma de la U del mar, sede Reñaca, y luego de dos meses de analizar la situación, logró robarse todas las letras y pagarés de los créditos contraídos por los estudiantes con la institución y después los habría quemado. Con las cenizas, entonces presentaría una obra.

Yo quedé impactado, un poco suspicaz al comienzo por lo inverosímil del asunto, pero luego, dándole otra vuelta, le dije a mi compañera: “Esto es un golpe”. Y así no más, lo mismo le dije a mis compañeros de la revista Punto de Fuga: “Chiquillos, el lunes a las 19.30 en el Gam, el Papas Fritas va a presentar una exposición que será un golpe para nuestros apacibles cerebros” (y con eso de golpe estaba pensando en una frase que me encanta de Kafka, que dice “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros”, y sospeché, esperanzado, que tal día y a tal hora y en tal lugar podría encontrarme con ese hachazo).

Pese a haberme enterado anticipadamente sobre el motivo de la obra, aun así resultó tan excitante como confuso el momento de la presentación. Seguí atentamente el recorrido que se insinuaba alrededor de la kombi blanca que hacía de soporte de los materiales, y me mantuve también atento a las reacciones de los espectadores que se agolpaban para ver el famoso video que ha estado circulando estos días por internet. Al terminar el video, las reacciones según puede notar, fueron dispares. Algunos aplaudieron y gritaron: “¡Grande Papas!”; otros no reaccionaron, notablemente perplejos; a otros la mueca de reprobación se les notaba a la legua.

Ahora pasados apenas unos días, me vuelvo a preguntar ¿Fue verdaderamente un golpe? ¿O un golpecito, como una cachetada? ¿O tal vez un cosquilleo? Y sigo pensando que sí, sin duda fue y es lo primero. Una obra que es capaz de dejar a su audiencia en un estado tal de confusión -mitad angustiante y mitad eufórica-, creo que merece el rótulo de tal. Lo digo porque, entre lo increíble del hecho que presentaba y la franqueza y verosimilitud de todo el asunto, las preguntas iban y venían a granel, y el concurso de respuestas no parecía dirimir certezas. Y más aún: siguen surgiendo, en otros lugares y desde otras bocas.

exposicionpapas La muchedumbre agolpada sobre la kombi para ver el video del Papas que da comienzo a “Ad Augusta Per Angusta”, 12 de Mayo. Cortesía denefasto.cl

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Podrá decirse que todo esto es una farsa, un montaje (tras la paranoia siempre hay algún motivo). O que una deuda no se anula o se vuelve incobrable por no tener el respaldo de los papeles originales que la acreditan. Yo esto no lo sé. Hablé con un amigo abogado y me dijo que siempre se tienen copias públicas en estos casos, que a lo sumo se complicaría la cobranza, pero no más que eso: una complicación. Otro amigo no lo tiene tan claro como él. Aunque la jueza de Chilevisión (¡lo comentó en el matinal!) sí es más rotunda: no hay papeles, no hay deuda, c’est fini. Pero en fin, la discusión me parece bien latera, además creo que, al menos por ahora esto poco y nada tiene que ver con la obra misma y quedarse pegado en esta discusión solo nos haría perder de vista el objetivo que, según creo, tiene la obra al considerarse como tal: generar un impacto político por medio de un hecho estético.

Puede que me esté precipitando al decir lo siguiente, pero si en el transcurso de la investigación que ya se está realizando, se logra comprobar finalmente que esas cenizas fueron en alguna vida pasada un papel importante, esto no tendrá mayor relevancia, porque lo verdaderamente importante es que esa investigación simplemente está en curso y que la sociedad en su conjunto puede ser testigo de ella. Todo esto abre un campo de posibilidades para que nuevamente el funcionamiento normal del Estado de Derecho pueda ser efectivamente truncado mediante una operación estética. No sería extraño que el Papas vuelva a entrar en acción.

Entonces lo reitero:todo esto puede ser perfectamente un engaño. O tal vez no. Por ahora, eso no importa. Y lo digo porque el arte (el contemporáneo al menos) siempre tiene un presupuesto ficcional, pues no habla de los hechos en honor de su existencia, sino que por medio de signos, desmonta realidades y representaciones de ésta, es decir, desordena la realidad y busca intersticios en ella para hacer surgir lo que podría ser. Por eso, si esta obra es mucho más que arte, bueno, es porque en principio es arte, y eso habla justamente de la capacidad subversiva que posee.

La obra, por lo mismo, no se reduce al momento de su presentación ni a los objetos ahí expuestos, como tampoco al anterior, el del hurto y quema de las letras, sino que también a uno posterior a ambos, más relevante para sopesar su verdadero impacto: la virilización del acontecimiento que implica la obra misma, y la serie de actos, procedimientos, opiniones y reflexiones que puede suscitar (Me entero, por ejemplo, que ahora mismo -Jueves 15 a la 17.45- llegó la PDI al GAM y se está llevando las cenizas y la auto-denuncia. En el hashtag #LaHicistePapasFritas se dice que el asesor legal del Papas comentó lo que ya nos esperábamos: “son parte de la performance”).

papafritaPersonal de la PDI, como si examinara un extraterrestre, fotografía las cenizas antes de incautarlas, jueves 15 de Mayo. Cortesía de www.elciudadano.cl

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Estaba editando este texto para subirlo hoy viernes 16 cuando me entero de que, como pensaba, la obra del Papas sigue en curso. Hoy salió otro comunicado, ahora desde la clandestinidad (según él mismo dice). El Papas acusó a la PDI y al GAM de actuar ilegítimamente, dice que la kombi será recuperada, que hay más cenizas y que serán exhibidas nuevamente, pero ahora para siempre. Al fin y al cabo todo esto es una gran performance que, por lo pronto no sabemos en qué terminará.

Me sincero: había escrito una crítica de la obra en esta tercera parte de este artículo-crónica que de cierta manera ahora estoy rehaciendo dado los nuevos sucesos. Me pareció, y me sigue pareciendo, que el Papas se puso por encima, como autor, del propio acto de quemar los documentos de los créditos. En principio, la operación de llamarse a sí mismo licenciado “Pirokinético en estafas educativas bancarias” con un diploma de la Universidad del Mar, presentando las cenizas como algo así como su tesis de licenciatura, me parece genial. Así como la universidades privadas abren carreras sin campo laboral alguno (¿Se acuerdan de “Perito criminalístico”?) como quien pide plata sabiendo que no la puede pagar, esta operación revierte esa fraudulencia a su favor: abre el “campo laboral” de Pirokinético por medio de esas cenizas, y lo ajusta a un mercado basado en la solidaridad más que en el beneficio propio. De manera irónica, hace de la desobediencia civil una forma legítima de trabajo en la sociedad neoliberal.

Pero el problema, sigo pensando, es que se sitúa a sí mismo por sobre la obra, presentándose mediante su discurso y su autodenuncia (todo esto es parte de la obra) como una especie de vengador que viene a salvar a los desamparados. Y esto es problemático, porque vuelve a instalar ese discurso mesiánico y sobre-dramatizado que tan mal le ha hecho a la izquierda. Se hace a sí mismo un mártir y un héroe, posición como la del Neruda que aparece en la pésima película con su nombre que se estrenó hace poco: un tipo idealizado, siempre más arriba de nosotros, simples mortales. Un justiciero, un ejemplo ético tutelar. Algo que a los chilenos pareciera fascinarnos. ¿Qué hacer? Tenemos hambre de figuras elevadas. Por ello es que me pregunto hasta dónde esas cenizas son una proclama a boicotear colectivamente al sistema, o son justamente lo contrario: un proyecto personal del Papas. Hay una combinación de dos cosas distintas: efecto y efectismo.

Tal posicionamiento discursivo, el que da forma en principio al acto mismo de quemar las letras, me parece peligroso y algo contraproducente. Minimiza al otro al lugar de una víctima y hace pasar por política subversiva la acción individual de sujetos salvadores. Por eso creo que hubiese sido más efectivo el anonimato artístico, y aprovechar así la atalaya institucional (el GAM o cualquiera otra) para actuar como francotirador: disparar sin que nadie sepa quién lo hace. O como Robin Hood, que roba para los pobres sin ser descubierto.

En fin, no creo que este sea un problema menor, pero, con todo lo que está sucediendo y va a suceder ¿Es acaso relevante poner esto en cuestión ahora? Cada quien verá, pero la potencia real y simbólica de lo que hizo y está haciendo el Papas es notable. El video, la kombi, las cenizas y su posterior viralización han puesto en primera línea de la opinión pública, nuevamente un problema estructural –la mercantilización de la educación- a la luz de un problema concreto –la situación de los estudiantes de la Universidad del Mar-. Y lo más impresionante: todo esto mediante una acción de arte, capaz de hacer del contexto un campo de batalla donde los signos se igualan a las acciones concretas.

Más de alguna vez se le ha criticado al Papas la calidad, la factura, la economía de medios, etcétera, de sus obras. Tal vez aquí también adolece de lo mismo. Aun no me explico bien, por ejemplo, por qué pego unas fotos de quién sabe quiénes son en un costado de la kombi. Pero ¿acaso esto ha sido importante para que la obra funcione? Siguiendo la analogía del título de este artículo, podrá decirse que las “papas” del Papas no están del todo fritas, pero qué duda cabe que esto es preferible a lo que acostumbra el mundo (o campo, ese concepto pajero) artístico chileno, más proclive a comer “papas duquesas”, pero que, huecas por dentro, sólo te dejan el gusto.

De todas formas, habrá que esperar si se dan más golpes. Luego probaremos de nuevo.

cenizas_17446Caja con las cenizas del “Pirokinético en estafas educativas bancarias” en el GAM. Cortesía de nefasto.cl

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